Visiones del Milenio y Visión Selectiva

Segunda Parte

Para ser justos, hay que mencionar que el coro de auto-adulación que cerró el milenio fue perturbado por algunas notas discordantes. Se formularon preguntas sobre el grado de consecuencia en nuestra adhesión a los principios que nos guían; la "nueva doctrina" que "los estándares universales de derechos humanos estaban imponiendo, por lo menos, algunos límites sobre la soberanía". Así lo ilustran Kosovo y Timor Oriental, éste último siendo un ejemplo interesante, ya que no era cuestión de soberanía excepto para aquellos que dan a Indonesia el derecho de conquista autorizado por el guardián de la moralidad internacional.

Estos tópicos fueron tratados en una sublime pieza de destreza intelectual en el "New York Times Week in Review": un artículo de primera página de Craig Whitney (12 de Diciembre) en el que concluyó que la "nueva doctrina" puede estar fallando en su prueba más dura: el asalto ruso contra Grozny.

Aparentemente a Whitney no lo convence la explicación ofrecida por el Presidente Clinton cuatro días antes: que nuestras manos están atadas porque "un régimen de sanciones tiene que ser impuesto por las Naciones Unidas." Donde sería bloqueado por el veto ruso. El dilema de Clinton fue ilustrado poco antes, cuando, por un voto de 155-2 (EE.UU e Israel) las Naciones Unidos exigieron una vez más el fin de las sanciones de Washington contra Cuba: las más duras en el mundo, en vigor desde 1962 y que se están haciendo más severas, con un costo humano brutal, a pesar de que la "conspiración monolítica y despiadada" ha desaparecido, finalmente. Sin embargo, no se trata de un "régimen de sanciones". Es "estrictamente un asunto de política de comercio bilateral y no un asunto adecuado para su consideración por parte de la Asamblea General de la ONU", respondió el Departamento de Estado de los EE.UU. Así que no hay contradicción. Y, además, el voto de las Naciones Unidas fue otro evento no existente, por lo menos para aquellos que reciben sus informaciones de la prensa nacional, que no informó al respecto.

Dejemos para más tarde estas dos ilustraciones convincentes de la "nueva doctrina" y contemplemos otros desafíos a nuestra dedicación a los altos ideales proclamados, más instructivas que el asalto ruso en Chechnia, que no posan "la prueba más dura" para la "nueva doctrina" o, en realidad, ninguna prueba - probablemente el motivo por el cual se aduce constantemente, de preferencia a otros desafíos. Por indignantes que sean los crímenes rusos, se comprende que hay muy poco que se pueda hacer a ese respecto, igual como se pudo hacer poco para impedir las guerras terroristas de los EE.UU. en Centroamérica en los años 80 o su destrucción del Vietnam del Sur, y luego de toda Indochina, en años anteriores. Cuando una súper-potencia militar pierde el control, los costos de una interferencia son demasiado altos para poder considerarla: la disuasión debe, generalmente, provenir del interior. Semejantes esfuerzos tuvieron algún éxito en el caso de Indochina y Centroamérica, aunque sólo un éxito muy limitado como revela la suerte de las víctimas, o como sería, si fuera concebible considerar honestamente las consecuencias y sacar las conclusiones adecuadas.

Veamos, entonces, los desafíos más serios a la "nueva doctrina": la reacción a las atrocidades que son fácilmente terminadas, no por una intervención sino que simplemente por un retiro de participación, seguramente el caso más claro e informativo. El final del año suministró varios desafíos semejantes a los nobles ideales. Uno, que requiere un tratamiento separado, es el aumento del terror apoyado por los EE.UU. en Colombia, con perspectivas ominosas. Varios otros ilustran con mucha claridad el contenido de la "nueva doctrina", tal como es interpretada en la práctica. En Diciembre hubo muchos artículos sobre la muerte del presidente croata Franjo Tudjman, un clono de Milosevic que gozaba, en general, de buenas relaciones con el Occidente aunque su estilo autoritario y su corrupción "provocaron críticas mordaces de funcionarios estadounidenses y europeos occidentales". Sin embargo, será recordado como "el padre de Croacia independiente" cuya "hazaña suprema fue las operaciones militares en Mayo y Agosto de 1995" cuando sus ejércitos lograron volver a capturar territorio croata ocupado por los serbios. "provocando un éxodo masivo de serbios croatas a Serbia" (Michael Jordan, "Christian Science Monitor", 13 de Diciembre), bastante típico. La "hazaña suprema" también recibió algunas palabras en un largo artículo en el "New York Times" (11 de Diciembre) escrito por David Binder, quien ha informado sobre la región, recibiendo numerosas distinciones, durante muchos años: Tudjman aceptó con reluctancia a participar en las negociaciones de Dayton organizadas por los EE.UU. a fines de 1995, después de "de haber prácticamente cumplido su objetivo de expulsar a los serbios étnicos de los que él veía como tierra puramente croata" (Krajina.

La fase de Agosto de la campaña militar, Operación Tormenta (Operation Storm) fue la mayor operación étnica militar aislada de aquellos años. Las Naciones Unidas informan que "aproximadamente 200.000 serbios huyeron de sus hogares en Croacia durante e inmediatamente después de la lucha" mientras que"los pocos que se quedaron fueron sujetos a violentos abusos". Unas pocas semanas más tarde, Richard Holbrooke, que dirigió la diplomacia de Clinton, "le dijo a Tudjman que la ofensiva croata fue de gran valor en las negociaciones" y "urgió a Tudjman" para que la extendiera expulsando a otros 90.000 serbios, según sus memorias "Para Terminar Una Guerra". El Secretario de Estado Warren Christopher explicó que "no pensábamos que esa clase de ataque haría otra cosa que crear numerosos refugiados y causar un problema humanitario. Por otro lado, siempre tuvimos la perspectiva de simplificar las cosas" en preparación para Dayton. Clinton comentó que la operación de limpieza étnica de Croacia podría ayudar a resolver el conflicto balcánico. Como se informara en su época, Clinton aprobó un "enfoque de luz amarilla" o de "una luz amarilla con matices verde" lo que Tudjman tomó como un aliento tácito para el "logro supremo". La limpieza étnica masiva no posaba un problema, era sólo un "problema humanitario", fuera de todo riesgo de reacción.

Examinando las operaciones croatas en una publicación especializada Binder observa que "lo que me impactó una y otra vez... fue la casi total falta de interés en la prensa estadounidense y en el congreso de este país" por la participación de los EE.UU.: "Pareciera que nadie haya querido siquiera una información parcial" sobre el papel de los "mercenarios del MPRI" (generales estadounidenses retirados enviados para entrenar y aconsejar al ejército croata bajo contrato del Departamento de Estado) o "la participación de componentes militares y de inteligencia de los EE.UU." (El Rol de los Estados Unidos en el Problema de Krajina", "Mediterranean Quarterly", 1997) La participación directa incluyó el bombardeo de instalaciones de cohetes serbios de superficie-aire en Krajina por aviones navales estadounidenses para eliminar cualquier amenaza contra los aviones y helicópteros de ataque de Croacia, el suministro de tecnología e inteligencia estadounidense sofisticada, un "papel clave" en el arreglo de la transferencia a Croacia de 30% de las armas iraníes enviadas secretamente a Bosnia y, aparentemente, la planificación de toda la operación.

El Panel Internacional de Crímenes de Guerra investigó la tan admirada ofensiva, produciendo un informe de 150 páginas con una sección titulada: "La Acusación, Operación Tormenta. Un Caso Prima Facie" (Ray Bonner, NY Times, 21 de Marzo de 1999.) El tribunal concluyó que "el ejército croata realizó ejecuciones sumarias, el bombardeo indiscriminado de poblaciones civiles y "la limpieza étnica", pero la investigación fue obstaculizada por la negativa de Washington " de suministrar evidencia crítica solicitada por el tribunal" y parece haber languidecido después. La "ausencia casi total de interés" en la limpieza étnica y otras atrocidades cometidas por la mano derecha persiste, fue ilustrada una vez más al morir Tudjman cuando el NY Times Week in Review reflexionó sobre el problema de nuestra consecuencia en el respeto de la "nueva doctrina", revelado por el dilema de Chechnia.

Un "desafío aún más duro" de la doctrina fue la reacción a la aceptación de Turquía como candidato a la membresía en la Unión Europea en Diciembre. La amplia cobertura logró pasar por alto el problema obvio: las inmensas operaciones de terror, incluyendo una limpieza étnica masiva, conducida de manera decisiva, con una ayuda y entrenamiento por parte de los EE.UU., que aumentaron durante el gobierno de Clinton, llevando las atrocidades a culminar a un nivel mucho más allá de los crímenes que se pretendía habían provocado el bombardeo de Serbia por la OTAN. Es cierto, se formularon algunas preguntas: un título del New York Times señaló: "El Principal Problema para Europa: ¿Es Turquía Verdaderamente Europea?" (Stephen Kinzer, 9 de Diciembre). Las atrocidades apoyadas por los EE.UU. merecen una frase: La guerra de Turquía "contra los rebeldes curdos ha disminuido" igual que la guerra mucho menor de Serbia "contra los rebeldes albanos" hubiera "disminuido" si los EE.UU. hubieran suministrado a Belgrado con un caudal de armas de alta tecnología y su apoyo diplomático mientras la prensa miraba hacia otro lado. Poco antes, Kinzer había descrito como "El Atractivo de Clinton fue Exhibido en Turquía" (título) mientras visitaba a las víctimas del terremoto, mirando enternecedoramente a los ojos de un niño que sujetaba con ternura y demostrando también de otras maneras su "capacidad legendaria de conectarse con la gente"... revelados tan gráficamente en las inmensas operaciones de terror que continuaron a provocar "una falta casi total de interés" mientras nos admiramos por una dedicación a los derechos humanos que es casi única en la historia,

Una nota explicativa a pie de página fue agregada silenciosamente a mediados de Diciembre, cuando fuerzas navales turcas e israelíes, acompañadas por un barco de guerra de los EE.UU. emprendieron maniobras en el Mediterráneo Oriental, una advertencia no muy sutil para "aguijonear a Siria para que negociara con Israel" bajo el auspicio de los EE.UU., informó AP (Prensa Asociada): o si no quieren hacerlo...

Otro desafío a la doctrina fue presentado a mediados de Noviembre, el décimo aniversario del asesinato de 6 importantes intelectuales latinoamericanos, incluyendo, entre otros, al rector de la principal universidad del país, en el curso de otro furor asesino de un batallón de elite de las fuerzas terroristas dirigidas por los EE.UU. (llamadas "Ejército de El Salvador"), recién salidos de otra sesión de entrenamiento por las Boinas Verdes (Green Berets), coronando así una década de horrendas atrocidades. Los nombres de los intelectuales jesuitas asesinados no aparecieron en la prensa estadounidense. Pocos podrían incluso recordar sus nombres o habrían leído una palabra de lo que hubieran escrito, en fuerte contraste con los disidentes en los dominios del enemigo monstruoso, que sufrieron una severa represión, pero, en nada parecido en la era después de Stalin, a la que es aplicada regularmente bajo el control de los EE.UU. Como los acontecimientos mismos, el contraste presenta interrogantes de no poca importancia, pero que no están en la agenda.

Poco necesita decirse sobre los dos ejemplos ofrecidos como la demostración concluyente de nuestro compromiso con los elevados principios: Timor Oriental y Kosovo. En lo que se refiere al territorio administrado por los portugueses de Timor Oriental, no hubo "intervención": más bien, el despacho de una fuerza de las Naciones Unidas, dirigida por Australia, después que Washington aceptó, por fin, a indicar a los generales indonesios que se había acabado el juego, habiéndolos apoyado durante 24 años de asesinatos y represión, continuando a hacerlo incluso después de masacres de envergadura a principios de 1999 y de informes de fuentes eclesiásticas creíbles según los cuales la cantidad de muertos en unos pocos meses alcanzó de 3 a 5000, aproximadamente el doble de la cantidad ocurrida en Kosovo antes de los bombardeos de la OTAN. Y, después de retirar finalmente su apoyo a las atrocidades indonesias, bajo la continua presión doméstica e internacional (principalmente de Australia), Clinton continuó a hacerse a un lado. No hubo lanzamientos aéreos de alimentos a los cientos de miles de refugiados muriendo de hambre en las montañas, ni nada más que reprimendas ocasionales a los militares indonesios que continuaban manteniendo a cientos de miles más en cautividad en territorio indonesio, donde aún permanecen numerosos. Clinton también se niega a dar ayuda que tenga sentido, para no hablar de las inmensas reparaciones que serían indicadas si tan hermosos principios fueran tomados en serio.

Esta actuación es presentada ahora como uno de los grandes momentos de Clinton y un ejemplo de primera de la excitante "nueva doctrina" de intervención en defensa de los derechos humanos, ignorando la soberanía (que no existía). Aquí la amnesia no es realmente selectiva: "total" estaría más cerca de ser lo exacto.

Respecto a Kosovo, la versión actual es que "Serbia asaltó a Kosovo para aplastar un movimiento de guerra separatista albanés, pero mató a 10.000 civiles y forzó a 700.000 personas a buscar refugio en Macedonia y Albania. La OTAN atacó a Serbia desde el aire en el nombre de la protección de los albanos contra la limpieza étnica (pero) mató a cientos de civiles serbios y provocó un éxodo de decenas de miles de las ciudades al campo" (Daniel Williams, "Washington Post"). Bien, no es exactamente así: el tiempo ha sido invertido de modo crucial de una manera que ya se ha hecho rutina. En una detallada revista de fin de año, el artículo principal del "Wall Street Journal" (31 de Diciembre) descarta las historias de "los campos de la muerte" que fueron creadas para impedir que "una prensa fatigada se desviara hacia la historia contraria (de) civiles muertos por las bombas de la OTAN" por ejemplo por el vocero de la OTAN, Jamie Shea, quien suministró historias de atrocidades basadas en emisiones de radio del KLA, informa el "Journal". Pero, a pesar de esto, el informe concluye que las expulsiones y otras atrocidades que ocurrieron "pueden bien ser suficientes para justificar la campaña de bombardeo (de la OTAN)" que los precipitó, como se anticipaba.

El razonamiento ya es estándar: Los EE.UU. y sus aliados tuvieron que abandonar las opciones diplomáticas que quedaban a su disposición (y que se utilizaron más tarde) y bombardear, con la expectativa, rápidamente satisfecha, de que el resultado sería una catástrofe humanitaria mayor, lo que retrospectivamente justifica el bombardeo. Una justificación ulterior es que si la OTAN no hubiera bombardeado, algo parecido hubiera sucedido de todas maneras. Esta es la "nueva doctrina" en su forma más pura, tal vez la justificación más exótica de la violencia de estado que se conozca, aún dejando a un lado otras consecuencias, incluyendo los efectos del bombardeo de objetivos civiles en Serbia y la "limpieza" de Kosovo bajo los ojos de las fuerzas de ocupación de la ONU, posiblemente con acontecimientos aún peores a esperar en el futuro.

Lo sucedido parece revelar una consecuencia remarcable, como uno podría esperar. ¿Por qué debiéramos esperar inconsecuencia, cuando los factores institucionales que forman la base continúan intactos y sin cambio, para formular la pregunta prohibida? Hablar de un "doble estándar" es simplemente evasión, en los hechos una evasión cobarde cuando consideramos lo que se omite bajo el principio de la amnesia selectiva y lo que se ofrece como evidencia de que los altos estándares proclamados son respetados, por lo menos de vez en cuando.

 
  Volver